Usted está en : Portada : Reportajes Domingo 25 de septiembre de 2005

Secretos de las noches hot en Chiloé

Empresarios y mujeres que ofrecen lo que llaman “compañía pagada” coinciden: el negocio de la noche es lucrativo. Signo peso y hasta dólar que en la provincia comienza a crecer con fuerza potenciándose con verdaderas importaciones de jóvenes desde las principales ciudades del centro-sur del país.

‘MACA’. Una rubia valdiviana que llegó a Castro, ingresando al rubro para pagarse sus estudios.

Estudiantes de Santiago, Puerto Montt, Osorno, Temuco y Valdivia se han radicado temporalmente en la capital provincial para probar suerte en los clubes nocturnos castreños. Justamente de la ciudad del Calle Calle es Macarena, una bella rubia de 24 años que con sus tacones altos y fina estampa busca ganar dinero para reintegrarse a sus estudios de Sicología.

“Llevo dos meses viniendo esporádicamente a Castro. Primera vez que trabajo como dama de compañía y me ha encantado. Más cuando en tres día puedo ganar lo que recibo como mesera en un mes, algo que sucedía en mi ciudad”, relató la joven, una de las “chicas Happy Night”.

En general, según los empresarios dedicados al rubro en la provincia, las muchachas ganan entre 350 mil y 500 mil pesos al mes, sólo por concepto de compañía por trago, que constituye “se verdadero sueldo”, señalan los dueños de cabaret.

Sin embargo, este monto no incluye propinas, las que pueden duplicar la cantidad mensual recibida. Tampoco se considera los servicios extras fuera de los locales, que sólo algunas de las muchachas realizan.

“Esta es una gran oportunidad laboral que no necesita de la prostitución. Existe la imagen de estas actividades en el ambiente, pero acá llegan niñas que obtienen plata de una forma más tranquila, sana y segura”, aclaró ‘Maca’.

 

OPORTUNIDAD

 

La joven valdiviana entendió rápidamente como era el negocio. Compañía, conversación y erotismo. Una fórmula que sus amigas también la han entendido. “Me vine a ojos cerrados a Castro. Me contaron de los beneficios del trabajo, la tranquilidad y la buena paga. Una amiga que estudia Informática me acompañó y tampoco se ha arrepentido, al igual que otras chicas que se pagan sus estudios superiores con este oficio”, señaló la escultural rubia.

“Aunque al comienzo el cambio es grande y da vergüenza estar ligera de ropa, una se acostumbra. Mejor si de día se puede estudiar y de noche recibir harta plata sólo por compartir unos tragos o conversar”, relató Sofía, una osornina de 21 años que ronda por varios clubes chilotes.

Incluso, el sueño de ser profesionales de las jóvenes se acerca con experiencias como las de Macarena. “He recibido propinas que alcanzan los 100 dólares. Casi siempre una se las arregla para ‘enamorar’ a los clientes que te cuentan sus problemas y retribuyen bien nuestra compañía”, comentó.

Una verdadera mina de oro que comienza a explotarse por jóvenes universitarias, que junto a madres solteras se han tomado el negocio como una gran oportunidad para sacar adelante sus estudios y familias.

 

“Invertimos en todas las chicas”

 

El creciente negocio de los night clubs en la provincia ha determinado que los propietarios y administradores de los locales tengan que adaptarse a los tiempo y rubricar con eficiencia los requerimientos, tanto de su personal como los clientes.

De acuerdo a lo señalado por el dueño del Happy Night, en los 13 años en que está en funcionamiento el cabaret, “siempre estamos atentos a invertir en todas las chicas y la infraestructura del recinto, para dar mayor comodidad a la gente que nos visita. Comenzamos como un local pequeño pero que se ha extendido gracias a esta premisa”.

Tal como confirman las personas que trabajan en la noche, los visitantes buscan una oportunidad para escapar de la jornada diaria. Para esto es preciso contar con inmuebles cómodos y seguros que den una sensación de tranquilidad a la exigente clientela.

“Tenemos cámaras de seguridad para conocer lo que sucede al interior del local. Fundamental es resguardar que nadie se propase con las niñas y que no sucedan problemas con los clientes. Por esto, tenemos que ir incorporando cada vez tecnología al negocio”, señaló el propietario del cabaret del radio urbano castreño.

 

PREOCUPACION

 

Por su parte, Lorena López, dueña del Salón Vip, ubicado en Ten Ten, y el Brujas Bar, emplazado en el acceso norte a Castro, recalcó que “siempre hay que estar preocupada de la situación laboral de las niñas. Le hacemos un contrato mensual que no sólo pone en regla su trabajo, sino que da mayor serenidad a las niñas para que se desempeñen mejor en su oficio”.

Los empresarios tienen que entregar una imagen del solvencia que permita atraer a las damas de compañía. Todas provienen de ciudades continentales, principalmente desde Santiago, “por lo que es necesario hacer lo necesario para que se queden con nosotros, entreteniendo al chilote y los visitantes”, indicaron.

 
 
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